lunes, 9 de mayo de 2011

Hecho en Socialismo...

Kingston, 9 de mayo de 2011
Hora: 13.03
Temp.: 17 ºC

Hola! Volvimos!

Pasó mucho tiempo, así que les adelanto que esto va a ser largo.

Bueno, llegamos el 18 de abril a Venezuela, casi sin problemas, y salvo un retrasito mínimo en el SENIAT de Maiquetía, todo fluyó como los dioses. El 19 de abril, nos vimos con Ximena y Miguel Ángel que amablemente nos buscaron en el Maiquetía y nos subieron a Caracas. En el interín hablamos mas paja que libro de primaria y cuando llegó la hora, nos dejaron en la Embajada de Canadá en Caracas. Entramos de primeritos, entregamos nuestros pasaportes, el pago por derecho de residencia y las fotos y nos dicen que a partir de las 3 pm comienzan a entregar. Decidimos esperar dentro. Las 2, las 3, las 4, las 5 pm... Después de 4 horas y un sustico, salimos con nuestros pasaportes y visas en mano.

A partir de ese momento y hasta el día que nos devolvimos, el tiempo pasó entre ordenar el apartamento para la venta y un intensivo de tiempo de familia.

Primera parada fue la casa de la abuela, donde nos encontramos con todos los primos van Praag Albanez, los tíos y la abuela, por supuesto. La verdad que estuvo rico, fue una oportunidad para hablar con todos y echar 4 cuentos en un ambiente familiar y relajadito. De alli mismo, decidimos salir rumbo a Maracay. Ni siquiera pisamos San Antonio.

Antes de comenzar a hablar de Maracay, quiero tratar de explicarles una cosa que pasa cuando emigras. Es muy raro llegar a un país que sabes que conoces, donde te sientes familiar, pero que en el fondo sabes que ya no vives allí. Es muy jodido volver a la tierra que te vio nacer con ojos de turista, porque como turista, tu punto de comparación no es el país de destino (Venezuela) sino el de origen (Canadá).

La estadia en Maracay fue demasiado rica, relajante. Rancho Grande (la casa de mis suegros) siempre ha sido un poco como bucólica. Parrillita, familia, risas, natilla.... Todo transcurrió en total normalidad. Y fue justamente a raíz de la parrillita que tuve mi primer contacto cruel con la realidad. Salimos mi cuñado y yo a comprar lo mínimo necesario para la parrilla, kilo y medio de solomo de cuerito (punta trasera, no hay), algo de pollo, 4 o 5 morcillas y unos 25 chorizos de la montserratina. Compré ademas unos 2kg de papas, 4 pimentones, una bolsa de yuca congelada, algo mas de monte pero poca cosa mas y 2 o 3 botellas de vino, no recuerdo exactamente. 1000 bolos! 0_o  Si, mil, 1-0-0-0. Un millón de bolívares de los viejos y débiles.

Para los que son lectores habituales del blog, por favor tomen nota. Recuerdan la entrada donde yo hablaba de las "peras"? Ok, olviden todo eso. Pura paja.

Viernes santo. Invasión valenciana. Primero mis tios de Valencia con Fabiano y Natalia y allí pasaron toda la mañana hasta que al mediodia llegaron Candy, Mario, Sebastian y Manuelito y les hicieron el relevo. Para la tanda del almuerzo se unieron al combo Mina, Nanda y Pedro. Tremendo almuerzo, tremenda conversa, tremenda compañia. Mi ahijado merece mención aparte. Sebastian esta grande, inteligente y bien portado!

Segundo contacto con la realidad vino de la mano de mi suegro. Viernes santo, Silvia y yo nos disponemos a visitar a la Tia Rina, empuñamos el volante de la Caribe roja y salimos. Apenas saliendo y gracias a una fallita con el motor de arranque, mi suegro me devuelve un llamada para saber si habíamos logrado resolver todo, y de paso recordarme que por favor no olvide colocar el candado anti-cizalla en la pedalera y que no olvide que por los lados de Calicanto están secuestrando bastante. 0_o

A ver como hago pa' que entiendan... No es que yo no lo supiera de antemano que toda Venezuela está en una situación más que vulnerable de seguridad, pero después de tener la libertad de salir a las 2 de la mañana caminando o terminar de trabajar a la hora que sea en el bar y tomar mi bicicleta y devolverme para la casa tranquilito pedaleando, tener que re-adaptarse a esas situaciones es muy difícil.

Ese fin de semana lo pasamos en San Antonio, nos dedicamos un poco a comenzar a vaciar el apartamento y determinar que se iba a botar, que se iba a regalar y que tenia potencial de ser vendido. El domingo fue divino. Estuvimos todo el domingo con Julio y Graciela. Todo el día. Desayunamos juntos. Almorzamos juntos. Divina la comida, mas aún la compañia. Y es que cuando se emigra uno se hace a la idea que no vas a tener cerca a ciertas personas. Te haces a la idea que yo no hay mamá, papá, hermana, panitas de la universidad, comadre o compadre... Pero hay personas que por alguna razón, nunca asumes que ya no las vas a tener cerca. Que siempre han estado allí, siempre cerca, siempre con una especie de halo de omnipresencia y que no hay manera que te adaptes al hecho de que no van a seguir estando. Para mi, Julio y Graciela son esas personitas especiales...

En la noche del domingo tuve oportunidad de echarme un palito con mis compadres y hablamos un poco de todo. Suerte con sus nuevos proyectos y... qué coño, pa'lante es p'allá!

El lunes volvimos a Maracay persiguiendo las empanadas de Vera y la Bahía de Cata. Nos almorzamos las empanadas (este servidor encajó mas de 5 entre pecho y espalda) y nos preparamos para nuestra salida a Cata al día siguiente. Martes y miércoles lo pasamos en Cata con mis suegros. El martes el clima nos maltrató un poco, mar con resaca y nublado, aunque no lo suficientemente nublado como para evitar que Silvia en un descuido se agarrara la mama de las insolaciones. El miércoles fue simplemente perfecto. La costa de Aragua es una vaina indescriptible.

Desde el jueves y hasta el día que volvimos, estuvimos en San Antonio. El jueves fue, esencialmente, día de reencuentro con la gente del Laboratorio de Silvia en la USB. Vimos a la profesora Antonietta, Karlena y a Carito con su bebita, Isabella. Pasamos un dia muy rico y hasta la tarde tarde. Y en la nochesita visitamos a la abuela nuevamente. De seguido fuimos a casa de Marco y Karem. Pasamos un rato en la noche con ellos, conversamos y como siempre, al despedirnos, siempre se lamenta uno de no haber podido tener mas tiempo... Ya llegaran días mejores.

El viernes fue uno de esos días donde sientes que tienes un pie en cielo y otro en el infierno. Lo bueno. El viernes tuve oportunidad de reunirme con El Chaval y creo que después de lo accidentado de la reunión, hay buenas noticias para nosotros. Lo malo. Casi 6 horas perdidas en tráfico. Si ya se, era fin de mes, viernes y llovió, pero coño! 6 horas? eso representa 1/4 del día!!!

El sábado nos vimos con un grupo de buenos amigos de la universidad, dentro de los que ademas está una prima de Silvia. Siempre es agradable tener este tipo de encuentros con los panitas, personas que aun en las diferencias, tienen maneras de ver la vida similar a ti y te pueden brindar un contacto con la realidad de una manera mucho mas acertada que casi cualquier otra persona. Ademas, son todos buenos amigos, y su presencia es casi siempre - y en este caso lo fue - un bálsamo para el alma.

De refilón, ya en la madrugada, dentro de un estacionamiento cualquiera de un edificio cualquiera en el este de Caracas, nos vimos con Giselle y Andrés, además de conocer a una de las seguidoras de este blog que hasta el momento era desconocida. Un placer, Samantha. Gigi y Andrés, estamos contentos por ustedes y esperando siempre lo mejor! Nos vemos pronto...

El Domingo fue un día atropellado. Se nos venia el tiempo encima y nada que se acababan los peroles en el apartamento. Oriana llegaba ese día de Italia y teníamos la multitudinaria marcha de trabajadores que felices venían a Caracas desde las 4 esquinas del país a agradecerle el aumento de sueldo mínimo a nuestro presidente comandante. Ese día, fue el día que mandé al demonio mi teoría de las peras venezolanas y peras canadienses. Ese día, pague por 2 pizzas grandes y un refresco de 2 lts la asombrosa suma de 76,75 dolares (39 dolares a cambio negro). Con 77 dolares aquí, comen 2 personas, en el restaurant mas caro de todo Kingston, un menú de 3 platos, más el café, más bebida alcohólica (media botella de vino) y todavía puede dejar una propina de casi 4 dolares (lo que se consideraría como una propina miserable, pero para propósitos comparativos me sirve el ejemplo). NO ME JODAS!

Del resto, llegó mi pupusa bella. Hablamos hasta mas no poder, hablamos y hablamos. Hoy lamento haber estado tan ocupado y no haber podido haberle robado mas abrazos y besos. Pero esto fue lo que nos tocó bailar, así que tráigannos las alpargatas que no hay joropo suficientemente cimarrón como pa' no zapatearlo.

El lunes vinieron mis suegros a visitarnos y junto a ellos y dentro de un corre-corre horroroso, logramos visitar a la Tia Mechita y al Tio Raul, a la Abuelita Montse y finalmente conocimos a Isabella Rainone Chiesara. Que cachetes mas cuchis! Me encantó poder verlos, poder abrazarlos y felicitarlos en persona, cargar a la bebita y que me hiciera muecas!

Salimos corriendo, recogimos todo y salimos espepitaos... En el aeropuerto nos tocó esperar bastante antes de que abrieran el check-in pero luego todo fluyó asombrosamente suave y estuvimos en la puerta de abordaje en un 2 por 3. Cero peos con Guardia Nacional y ni nada.

En resumen, Venezuela nunca decepciona. Sus paisajes son hermosos. Los recuerdos que evoca son únicos. Pero esas mismas cosas que te llaman, vienen de la mano con las cosas que ya una vez te sacaron de allí. Escribí hace pocos días en una nota de una buena amiga que creo haber tenido mi prueba de fuego con esta visita a Venezuela. Y definitivamente, no creo que pueda volver a vivir en ese esquema. No quepo, o peor aun, no quiero caber. Los magníficos carteles de Hecho en Socialismo que pululan por todo el aeropuerto, contrastan con el hecho de que ese mismo aeropuerto al momento de nosotros llegar no tenia servicio de aguas blancas, y asi pasaron 15 días, porque una tubería se rompió. Ver como un montón de vacas son arreadas a una manifestación - voluntaria o no - de agradecimiento al presidente por el aumento de 15% + 10% da asco. Ese aumento, explicaba el Prof. Oliveros representa la celebración de la caída en mas de 3% del poder de adquisición real del venezolano para el periodo anualizado desde Mayo 2010 a Mayo 2011. El trafico en las grandes ciudades es probablemente el ladrón mas grande de toda Venezuela. Calculen por favor ustedes los costos de tener a una cantidad masiva de ciudadanos perdiendo 3, 4, 5, 6 o más horas hombre al día en tráfico. Que se tenga uno que ruletear por todos los abastos o supermercados en busca de cosas simples como leche, harina, pañales o toallas sanitarias es absurdo. Pero mas absurdo es que no exista aun hoy una respuesta ciudadana. Y ojo, no me confunda con una viejita de Plaza Altamira, no estoy llamando al 350 ni nada similar. Pero es que como sociedad de consumidores, los venezolanos consideran un logro haber conseguido pañales en el 3 sitio que visitaron, cuando eso debería ser frustrante e indignante.

En fin, a paso de vencedores, Venezuela avanza, mostrando los logros hechos en Socialismo. Mientras tanto, algunos pocos ciudadanos, asfixiados, se esfuerzan por escapar, mientras el resto se resigna y sigue ruleteando supermercados pa ver si consiguen harina.

Un beso y un abrazo para todos, ahora soy yo el que se despide porque me toca ir a trabajar.

Gian Carlo

FIN

3 comentarios:

  1. Queridos G.C. y Silvia.
    Contenta de tenerles de nuevo aca en Ontario.
    Hoy es mi cumpleanios y este es un lindo regalo.
    Les estuve pensando mucho durante ese viaje. Que tristesa que nuestro pais se desborona cada vez mas. Que bueno que pudieron hacer tanto en tan poco tiempo y sobre todo: Bienvenidos a Canada !!!! felicitaciones por esos pasaportes y mucho exito en todo lo que emprendan. Dios les bendiga.
    Una tia putativa por estos lados. Lalescka

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  2. Gian Carlo, bienvenido de vuelta a casa!!

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