Kingston, 22 de Septiembre de 2010.
Hora: 19:14
Temp.: 22ºC.
Hora: 19:14
Temp.: 22ºC.
Hola!
Seguro ya me extrañaban, verdad? Ya sé que muchos de ustedes estuvieron un buen rato cagándose de la risa con el último reporte, me alegro que les haya gustado. Para algunos de ustedes tuvo que haber sido como el vasito de agua que uno se toma después del remedio para la tos. El recuento de las primeras 2 semanas en Canadá trajo algunos amargos recuerdos a las cabecitas de "alguienes" por allá...
Bueno, mucha actividad en estos días por estos lados, pero ninguna relacionada a nuestro detector de humo, gracias por preguntar. Voy a tratar de comenzar por el principio y así ustedes van entendiendo por qué puse este título.
El sábado fue un día E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R con todas sus letras! Lo primero que hicimos fue dormir! Especialidad de la casa como bien saben algunos. Dormimos hasta tarde... como a las 9:45 am sonó la alarma de Silvia para despertarse a inscribirse por internet en las clases de Yoga de la Universidad. Cuesta 50 dólares al año (si, año, se lee año, a-ñ-o, año) y le da acceso los 7 días de la semana por todo el año a sus clases de Yoga. Por cierto, si logró hallar cupo y ya está super inscrita.
Mientras Silvia peleaba con la pagina de internet, a mi me levantaron unos testigos de Jehová, tocando a la puerta. Aquí también tienen la revistica esa, Atalaya, y la otra también, Despertad! Solo que sus nombres son en inglés, obviamente. Bueno, los atendí lo mas respetuosamente posible y chao chao! (Nota mental 1: No responder un sábado a la puerta si no se está esperando a nadie; Nota mental 2: Los testigos de Jehová canadienses son muuuucho menos insistentes que los venezolanos).
Después de mi encuentro cercano del tercer tipo con Jehová, decidí que no tenia mas sueño. Le dije a Silvia que siguiera durmiendo, que yo iba a salir y que traia el desayuno. Y me fuí pal supermercado un sabado en la mañana tal cual como lo haría mi orgullosa madre, que se debe estar imaginando la escena con lágrimas en los ojos. Hice "chopin" y me tropecé una curiosidad. Antes de describirles la curiosidad, ¿ya les había hablado de los portugueses en Kingston? Bueno, resulta, pasa y acontese que hay un montón de portugueses aquí en Kingston, y como muchos de nuestros portugueses venezolanos, aquí en Kingston, también hay portugueses que hacen pan!
Bueno, pues si, paseando por los pasillos del supermercado, me tropiezo con una curiosidad, un pan campesino! Si, como los venezolanos, igualitos!!! :') Pues lo compré junto con todo lo demás y me fui pa la casa de vuelta. Llegué justo a las 12:00 m, me puse a ordenar la cocina que la dejamos hecha un desastre después de nuestro evento "humístico" para ponerme a preparar desayuno. A Silvia le preparé unas panquecas (sería mas adecuado decir que le calenté unas panquecas que vienen listas y congeladas) con jamón y queso provolone.
Yo por mi parte tuve la comida que me ha hecho mas feliz desde que llegué a Canadá. Y dejenme tratar de explicarle lo de la felicidad. No es que fuese excepcionalmente buena, o rara, o abundante... Es de esas comidas que sencillamente te pone contento, te hace feliz desde muy adentro de tu ser, que te da una felicidad casi visceral, asi fue mi comida del sabado por la mañana/mediodia. Yo me comí un omellete con 3 huevos, media cebolla y 1 pimentón rojo, con queso provolone también, acompañada de mas de la mitad de un pan campesino y unas buenas rodajas de una Sopressata calabresa (uns especie de salchichón MUUUUY bueno). Y eso les puedo decir que me puso muy contento, se los juro. Pregúntenle a Silvia si no me creen.
Despues de la respectiva hartazón, nos dispusimos pues a salir de la madriguera y dar una vuelta por el pueblo (again...). Otra vez fuimos a la calle Princess, y nos la paseamos, entramos en mil tiendas, pasamos por el cine y decidimos que ibamos a ir al cine asi que compramos entradas para "The American" (El Americano; nada del otro mundo...) a als 7:15 pm y seguimos paseando, entramos a la versión local de Farmatodo, y como era comprensible salimos con un mierdero, seguimos paseando y llegamos a otra tienda en la que venden ropa de invierno (pero que no es taaan fina como Trailhead) y entramos, vimos y nos probamos algunas cosas. Yo me conseguí en una tienda de outlet un sweater Columbia de tela polar que es para morirse de bueno y por sólo 22,60 dólares (precio regular: 45,00 + 13% impuesto; chaca la cuenta... es que yo habló chino o qué?)(pausa mientras su servidor se mea de la risa un rato....).
Ajá... seguimos. Paseamos, y seguimos paseando y llegamos al puerto que esta en el propio downtown de Kingston, ya vimos donde es la cosa para agarrar el crucero de las 1000 islas (No Maritza, todavia no lo hemos hecho, yo sé que tu lo hiciste y que es bellísimo, te juro que te aviso apenas lo hagamos, ok? Un besito, tu sabes que te quiero...). Vimos donde queda el City Hall (Ayuntamiento, o como le diríamos en criollo, casa de gobierno....) y lo más importante, conseguimos la calle gastronómica de Kingston (Sergio, ahora sí puedes venir friend). Tiene un montón de restaurantes y bares, Italiano, Francés, Británico, tipo gringo Texas, tipo gringo Maine... hay como de todo. Además está la plaza donde todos los martes, jueves y sábados hacen el mercado público de Kingston. Me va a tocar ir a ver si consigo algún quesero local. En resumen, Princess St. es a calle comercial lo que Brock St. es a calle gastronómica. Fuimos al cine y luego nos devolvimos caminando a la casa, porque el clima la verdad se ha estado portando bien con nosotros en estos días. Fin del sábado.
(Pequeño receso que aprovechamos para salir a cenar, tomarnos alguito y celebrar el fin del verano y brindar por el otoño que está llegando y rezar para que nos entre suavecito...)
El domingo fue un día muy productivo en términos de logros pero extremadamente sedentario y falto de emoción. Dormimos. Mucho. Mucho más que el sábado. Nos levantamos pasado el mediodía, morseamos como los dioses, y por allá como a las 3 fué que nos dignamos a salir. Único propósito: tener telefono.
Fuimos a Rogers nuevamente, hablamos con la chica allá, le llevamos todo lo que pensamos ella podria necesitar, tanteamos nuestras opciones y al final de todo... salimos con nuestras lineas canadienses y pa remate un Blackberry nuevo de paquete a 0 dólares. Pues si, ya tenemos telefono celular, conservamos nuestros PIN, pero obviamente cada uno de nosotros tiene un numero diferente. Luego, para tratar de salvar el día y no pasar agachados, fuimos a probar lo que parece ser el equivalente de la arepa en Venezuela.
Poutine. El nombre la verdad no dice un coño. Pero Poutine viene a ser en su definición más básica: Papas fritas de base, queso fundido encima, todo esto cubierto por una salsa o gravy como le llaman aqui. Eso es Poutine, y es la bandera gastronómica de Kingston. Ya teniamos mas de 2 semanas aqui, y no sabiamos que carrizo era el fulano Poutine así que el domingo resultó ser el día para probarlo. Silvia se pidió un Poutine y yo me tenté mucho con unos Fish & Chips, asi que he allí nuestra papa del domingo. Para los interesados, el Poutine estaba bueno, es muy rico, pero jamas me imagino comiéndome una vaina de esas diaria (cosa que si podría hacer con una arepa).
Ese mismo día en la noche, por internet hice la solicitud de telefono e internet para la casa con COGECO. Me llamaron el lunes y pidieron una serie de datos mios y de la casa, y me agendaron una cita para hoy. Asi que desde hoy en la mañana, ya no tenemos que lambuciarnos el internet del vecino! (según diferentes fuentes consultadas, se puede escribir lambusio o lambucio. Yo escogí lambucio, pero da igual, la palabra en sí misma "no existe" así que adopten el que mas les guste, ok?).
Bueno del resto no hay mucho mas que contar.
Bueno, si hay... Pero es casi un relato privado. Alguien por favor que le lea esto a Sandry, ok? El lunes compré una plancha, una mesa de planchar y un forro para la mesa de planchar y el martes me puse a planchar una ropa que recien habia lavado y otra que recien ahora estamos sacando de las bolsas compactadoras de ropa. Pasé un buen rato de la tarde del martes planchando y aunque siempre de una manera u otra siempre he pensado en todos y cada uno de ustedes, el olor del planchar, ese olor particular que despride la conjunción de plancha, vapor, ropa y mesa de planchar todo junto, no hizo sino recordarme a Sandry. No pude en toda la tarde sacarla de mi cabeza, y me di cuenta que de una manera u otra, ese olor, ese olor tan particular y no otra cosa lo que me transporta indefectíblemente hasta Sandry. Negrita te quiero mucho!
Bueno, ya está! Se acabó por hoy. Me voy que ya se me hizo tarde entre la escribidera y la parranda. Un beso, los quiero mucho a todos, bye bye!
Gian Carlo y Silvia.
Seguro ya me extrañaban, verdad? Ya sé que muchos de ustedes estuvieron un buen rato cagándose de la risa con el último reporte, me alegro que les haya gustado. Para algunos de ustedes tuvo que haber sido como el vasito de agua que uno se toma después del remedio para la tos. El recuento de las primeras 2 semanas en Canadá trajo algunos amargos recuerdos a las cabecitas de "alguienes" por allá...
Bueno, mucha actividad en estos días por estos lados, pero ninguna relacionada a nuestro detector de humo, gracias por preguntar. Voy a tratar de comenzar por el principio y así ustedes van entendiendo por qué puse este título.
El sábado fue un día E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R con todas sus letras! Lo primero que hicimos fue dormir! Especialidad de la casa como bien saben algunos. Dormimos hasta tarde... como a las 9:45 am sonó la alarma de Silvia para despertarse a inscribirse por internet en las clases de Yoga de la Universidad. Cuesta 50 dólares al año (si, año, se lee año, a-ñ-o, año) y le da acceso los 7 días de la semana por todo el año a sus clases de Yoga. Por cierto, si logró hallar cupo y ya está super inscrita.
Mientras Silvia peleaba con la pagina de internet, a mi me levantaron unos testigos de Jehová, tocando a la puerta. Aquí también tienen la revistica esa, Atalaya, y la otra también, Despertad! Solo que sus nombres son en inglés, obviamente. Bueno, los atendí lo mas respetuosamente posible y chao chao! (Nota mental 1: No responder un sábado a la puerta si no se está esperando a nadie; Nota mental 2: Los testigos de Jehová canadienses son muuuucho menos insistentes que los venezolanos).
Después de mi encuentro cercano del tercer tipo con Jehová, decidí que no tenia mas sueño. Le dije a Silvia que siguiera durmiendo, que yo iba a salir y que traia el desayuno. Y me fuí pal supermercado un sabado en la mañana tal cual como lo haría mi orgullosa madre, que se debe estar imaginando la escena con lágrimas en los ojos. Hice "chopin" y me tropecé una curiosidad. Antes de describirles la curiosidad, ¿ya les había hablado de los portugueses en Kingston? Bueno, resulta, pasa y acontese que hay un montón de portugueses aquí en Kingston, y como muchos de nuestros portugueses venezolanos, aquí en Kingston, también hay portugueses que hacen pan!
Bueno, pues si, paseando por los pasillos del supermercado, me tropiezo con una curiosidad, un pan campesino! Si, como los venezolanos, igualitos!!! :') Pues lo compré junto con todo lo demás y me fui pa la casa de vuelta. Llegué justo a las 12:00 m, me puse a ordenar la cocina que la dejamos hecha un desastre después de nuestro evento "humístico" para ponerme a preparar desayuno. A Silvia le preparé unas panquecas (sería mas adecuado decir que le calenté unas panquecas que vienen listas y congeladas) con jamón y queso provolone.
Yo por mi parte tuve la comida que me ha hecho mas feliz desde que llegué a Canadá. Y dejenme tratar de explicarle lo de la felicidad. No es que fuese excepcionalmente buena, o rara, o abundante... Es de esas comidas que sencillamente te pone contento, te hace feliz desde muy adentro de tu ser, que te da una felicidad casi visceral, asi fue mi comida del sabado por la mañana/mediodia. Yo me comí un omellete con 3 huevos, media cebolla y 1 pimentón rojo, con queso provolone también, acompañada de mas de la mitad de un pan campesino y unas buenas rodajas de una Sopressata calabresa (uns especie de salchichón MUUUUY bueno). Y eso les puedo decir que me puso muy contento, se los juro. Pregúntenle a Silvia si no me creen.
Despues de la respectiva hartazón, nos dispusimos pues a salir de la madriguera y dar una vuelta por el pueblo (again...). Otra vez fuimos a la calle Princess, y nos la paseamos, entramos en mil tiendas, pasamos por el cine y decidimos que ibamos a ir al cine asi que compramos entradas para "The American" (El Americano; nada del otro mundo...) a als 7:15 pm y seguimos paseando, entramos a la versión local de Farmatodo, y como era comprensible salimos con un mierdero, seguimos paseando y llegamos a otra tienda en la que venden ropa de invierno (pero que no es taaan fina como Trailhead) y entramos, vimos y nos probamos algunas cosas. Yo me conseguí en una tienda de outlet un sweater Columbia de tela polar que es para morirse de bueno y por sólo 22,60 dólares (precio regular: 45,00 + 13% impuesto; chaca la cuenta... es que yo habló chino o qué?)(pausa mientras su servidor se mea de la risa un rato....).
Ajá... seguimos. Paseamos, y seguimos paseando y llegamos al puerto que esta en el propio downtown de Kingston, ya vimos donde es la cosa para agarrar el crucero de las 1000 islas (No Maritza, todavia no lo hemos hecho, yo sé que tu lo hiciste y que es bellísimo, te juro que te aviso apenas lo hagamos, ok? Un besito, tu sabes que te quiero...). Vimos donde queda el City Hall (Ayuntamiento, o como le diríamos en criollo, casa de gobierno....) y lo más importante, conseguimos la calle gastronómica de Kingston (Sergio, ahora sí puedes venir friend). Tiene un montón de restaurantes y bares, Italiano, Francés, Británico, tipo gringo Texas, tipo gringo Maine... hay como de todo. Además está la plaza donde todos los martes, jueves y sábados hacen el mercado público de Kingston. Me va a tocar ir a ver si consigo algún quesero local. En resumen, Princess St. es a calle comercial lo que Brock St. es a calle gastronómica. Fuimos al cine y luego nos devolvimos caminando a la casa, porque el clima la verdad se ha estado portando bien con nosotros en estos días. Fin del sábado.
(Pequeño receso que aprovechamos para salir a cenar, tomarnos alguito y celebrar el fin del verano y brindar por el otoño que está llegando y rezar para que nos entre suavecito...)
El domingo fue un día muy productivo en términos de logros pero extremadamente sedentario y falto de emoción. Dormimos. Mucho. Mucho más que el sábado. Nos levantamos pasado el mediodía, morseamos como los dioses, y por allá como a las 3 fué que nos dignamos a salir. Único propósito: tener telefono.
Fuimos a Rogers nuevamente, hablamos con la chica allá, le llevamos todo lo que pensamos ella podria necesitar, tanteamos nuestras opciones y al final de todo... salimos con nuestras lineas canadienses y pa remate un Blackberry nuevo de paquete a 0 dólares. Pues si, ya tenemos telefono celular, conservamos nuestros PIN, pero obviamente cada uno de nosotros tiene un numero diferente. Luego, para tratar de salvar el día y no pasar agachados, fuimos a probar lo que parece ser el equivalente de la arepa en Venezuela.
Poutine. El nombre la verdad no dice un coño. Pero Poutine viene a ser en su definición más básica: Papas fritas de base, queso fundido encima, todo esto cubierto por una salsa o gravy como le llaman aqui. Eso es Poutine, y es la bandera gastronómica de Kingston. Ya teniamos mas de 2 semanas aqui, y no sabiamos que carrizo era el fulano Poutine así que el domingo resultó ser el día para probarlo. Silvia se pidió un Poutine y yo me tenté mucho con unos Fish & Chips, asi que he allí nuestra papa del domingo. Para los interesados, el Poutine estaba bueno, es muy rico, pero jamas me imagino comiéndome una vaina de esas diaria (cosa que si podría hacer con una arepa).
Ese mismo día en la noche, por internet hice la solicitud de telefono e internet para la casa con COGECO. Me llamaron el lunes y pidieron una serie de datos mios y de la casa, y me agendaron una cita para hoy. Asi que desde hoy en la mañana, ya no tenemos que lambuciarnos el internet del vecino! (según diferentes fuentes consultadas, se puede escribir lambusio o lambucio. Yo escogí lambucio, pero da igual, la palabra en sí misma "no existe" así que adopten el que mas les guste, ok?).
Bueno del resto no hay mucho mas que contar.
Bueno, si hay... Pero es casi un relato privado. Alguien por favor que le lea esto a Sandry, ok? El lunes compré una plancha, una mesa de planchar y un forro para la mesa de planchar y el martes me puse a planchar una ropa que recien habia lavado y otra que recien ahora estamos sacando de las bolsas compactadoras de ropa. Pasé un buen rato de la tarde del martes planchando y aunque siempre de una manera u otra siempre he pensado en todos y cada uno de ustedes, el olor del planchar, ese olor particular que despride la conjunción de plancha, vapor, ropa y mesa de planchar todo junto, no hizo sino recordarme a Sandry. No pude en toda la tarde sacarla de mi cabeza, y me di cuenta que de una manera u otra, ese olor, ese olor tan particular y no otra cosa lo que me transporta indefectíblemente hasta Sandry. Negrita te quiero mucho!
Bueno, ya está! Se acabó por hoy. Me voy que ya se me hizo tarde entre la escribidera y la parranda. Un beso, los quiero mucho a todos, bye bye!
Gian Carlo y Silvia.
Los quiero chicuelos, siempre me alegran sus cuentos, diario o cada dos días paso por el blog a ver que hay de nuevo y generalmente termino muerta de la risa o del llanto con sus cuentos... Me alegra full que vayan avanzando y que ya tengan teléfono y dejes de lambuciarte! el internet del vecino... ¿Cómo va el bussines de la sidra? Espero que cuando lleguemos ya la tengas a punto, jajajajajajaja...
ResponderEliminarBesos...
P.D.: Por ahi te va un correito pa que me den un consejo =D