Hola,
Mira vale, esto de la emigración resulta hasta complejo a veces... El relativo aislamiento de tu circulo social y familiar habitual hace que ciertas barreras sean redirigidas.
La amistad fue el primer impacto. Resulta que emigras y pasas un poco e' tiempo sin conocer realmente a nadie.
Yo por lo menos tenia a Silvia y ella me tenia a mi. Y aunque a veces estábamos de malas, hasta para eso, eramos los únicos con quien podíamos hablar al respecto. Después pasó algo un poco raro.
Cuando estas en tu ambiente normal, donde siempre has vivido y te sientes como pez en el agua, hay un grupo de gente que consideras tus amigos, otro grupo un poco mas amplio donde están tus conocidos, allegados y afines. Y después todo el resto, desconocidos o conocidos no agradables, en fin, ese enorme grupo con el que no tratas y no estas interesado en tratar.
Resulta que cuando emigras, o por lo menos nos pasó a nosotros, tus filtros cambian. Con suerte, es sólo momentáneamente pero de entrada nosotros asumimos que por ser emigrantes o hablar el mismo idioma, son compatibles contigo. Error.
No es nada grave, pero ser paisano emigrante o hispano-parlante no es suficiente. Tus filtros deben seguir vigentes y aun cuando sientas la presión de ese pseudo aislamiento social, entender que no puedes abrirle los brazos a cualquiera y llamarlo "amigo" de la nada. Después de un par de años, creo que podemos decir que tenemos un puñado de buenos amigos y creo que con eso, por ahora, nos basta y nos sobra.
La muerte. Eso que pasa justo cuando decidimos (o alguien mas decide) que se acabó. Usualmente llega sin demasiada pompa. A veces nos avisa, nos hace saber que viene por allí y uno se apertrecha sentimentalmente como mejor puede. Pero usualmente, cuando la muerte avisa, el afectado en sí mismo sufre por un periodo de tiempo y todo el trayecto resulta doloroso. A veces no avisa. Llega y zuas! de coñazo te arrebata a esa persona. Tu, que quedaste vivo, quedas en la mierda, dolido, con esa sensación que nunca dijiste el ultimo adiós, nunca te comiste la ultima arepa, nunca te tomaste el ultimo café. Pero el lado positivo, para el que se va así de coñazo es lo máximo. Rápido, limpio, sin dolor o casi. Aunque a uno le duela, es la "mejor" muerte.
Ahora bien, cuando emigras y no eres indio (persona nativa de la India), no emigras con tooooooda tu familia. Emigras tu, de vaina tu jevo o jeva, pero ya. Todo el resto de "tu gente" se queda pues. Entonces se mezcla la muerte y la distancia. Mal negocio.
Yo siempre me he considerado un carajo que lidia bien con la muerte. La racionalizo, la trato de domar, la capeo... En resumen, yo pensé que la tenia bien controlada. Pero muerte y distancia es como Valium con Vodka.
Las dos cosas juntas es mucho mas que la suma de sus partes.
Y yo no me había dado cuenta hasta el Jueves. El 27 de Diciembre, recibí un mensaje, pasadas las 9 p.m. de parte de mi curso, mi hermano, Luis José Vegas. ¿Quién es Luis? Bombero. Hermano. Originario de Carora, creció en una familia humilde con 7 hermanos. Luis y su familia me abrieron las puertas de su casa en repetidas oportunidades. Allí conocí a varios de sus hermanos y hermanas, aprendí como se le baila Tamunangue a San Antonio, fui a mi primera Feria Ganadera. Probé las mejores arepas del mundo. Por primera vez me emborraché lo suficiente como para acostarme en una acera a vomitar. Aprendí que a las caraotas se le pueden llamar Carolinas, y que la mejor comida no es la mas opulenta sino aquella hecha con mas cariño. Dormí con el cielo como techo y amanecí con un café recién colado. Pasé horas eternas sentado hablando y maita desde su silla que me siempre me con cariño. Esa mañana que me desperté enratonado, fue ella quien me preparó un hervido de chivo que me revivió. El tiempo hace mella y ya algunos nombres se me borraron pero Ezequiel, Snayder, Rito, Bernanrdo, Paola... Todos, aquellos que nombré y aquellos que no, fueron increíblemente generosos conmigo. Su mensaje se resumía en una frase "Mi hermano, se nos fue maita".
Ese mensaje me volvió mierda. No sólo por el mensaje, que es un mensaje de un hermano a otro, aunque no compartimos la misma sangre. Es la muerte. ...se nos fue maita... Además, ya pasó, no hay nada que puedas hacer. No puedo agarrar un avión y al menos estar en el funeral. No, ya pasó, ya se fue. Maita descansa en paz, con su esposo y nosotros nos quedamos aquí.
Mandé un par de mensajes, logré recuperar el teléfono de Luis y lo llamé. Hablamos, lloramos, nos apoyamos, pero ya no había nada que hacer. Esa noche me fui a dormir en silencio, lloré un rato mas y cerré los ojos.
A la mañana siguiente, mi café fue para ti, Maita.
Los dias sucesivos he pensado mucho acerca de la muerte. Si tres de mis abuelos murieron y yo no me puse asi. Amigos cercanos, familiares de amigos cercanos. El más reciente, Nonno Giovanni, cuando murió yo no puse así. ¿Qué pasó?, ¿Qué cambió esta vez?
La respuesta está mas arriba. Muerte con distancia no es aconsejable. Es inevitable, es parte inevitable del emigrar, pero no es lo ideal. Ya antes que yo, son muchas las generaciones que han lidiado con esto y no voy a ser yo quien descubra el agua tibia. La muerte es una mierda y de lejos es aun peor. Punto.
Me gustaría poder echarles el cuento completo de como es la muerte desde la distancia y como se evita y hasta darles un par de recetas con hierbas caseras para remediarlo, pero no. Y no creo que lo haya. Es un proceso tan personal y único que no hay una única manera de enfrentar este asunto.
Un abrazo. Y en oportunidad de la fecha, les deseo de todo corazón muchísimo éxito, salud y que todo lo que tengan planeado se les vaya dando. Recuerden, no hace falta que sea fácil, solo necesitan que sea posible.
Gian Carlo
Cuando emigramos, una parte de nuestra alma muere, porque toda nuestra querencia se queda en recuerdos. Cuando parte de ese recuerdo se va para siempre, el vacío es más difícil de entender, te quedas sin respuestas, sin rumbo. Pero igual como hicimos algún tiempo, metes tus sentimientos en una maleta y te los llevas contigo siempre...
ResponderEliminarAinss Gian! efectivamente la muerte y la distancia es una de las peores combinaciones que conozco! después de 8 años, sigue siendo el tema que (por desgracia) aunque me ha tocado en más de una ocasión, no termino de aprender a lidiar con el. Y lo cierto, es que tampoco estoy segura de querer aprender.
ResponderEliminarGian (sin acentos),
ResponderEliminarMe quito el sombrero contigo y esta pieza. La verdad, me duele mucho por Luis y la razon por la cual es asi es porque Luis nos enseno, a ti, a mi, y a muchos, que la felicidad es simple y no complicada y que yace en el carino al projimo y en el disfrute de lo cotidiano. Luis y Ezequiel son un reflejo del amor y de la gran persona que debio haber sido "maita". Que en paz descanse.
Ultimamente, habia estado pensando bastante en el, y ahora tiene sentido el porque. Son cosas que son irrazonables y que, debido a mi limitada naturaleza, no me voy a poner a razonarlas. Lo que si se es que no existen coincidencias en este mundo y que por razones que van mas alla de nuestro razonamiento, paso lo que paso. Esto me lleva a compartir lo siguiente contigo: estar en el exilio conlleva a varias frustraciones que uno no pensaba en tener cuando empacamos nuestras maletas y nos montamos en un avion para salir de esa olla de presion llamada Venezuela. Una de ellas fue cuando mi hermana murio de cancer en 2010 y por motivos laborales no pude verla, ni ir a su entierro. Se en carne propria la frustracion que sientes y no hay nada en el mundo que pueda cambiar eso. Lo importante es no perder la cabeza y saber que contando esta, habran muchas mas realidades que uno se encontrara en el exilio y con las cuales uno no contaba cuando dijimos adios a la patria que nos vio crecer desde ninos.
Un abrazo grande, mi cabo, y saludos a Silvia.
Leandro.